Holiii.
Hoy, aprovechando que es el Día del Amigo, sentí que era el momento perfecto para contarles cómo conocí a mis amikos y cómo comenzó esta aventura llamada amistad.
Si soy sincera, durante mucho tiempo ni siquiera usaba la palabra "amigos".
Siempre decía compañeros.
Me daba miedo llamar amigo a alguien y que esa persona no me viera de la misma forma. Sentía que era una palabra muy grande, una palabra que, de alguna manera, no tenía derecho a usar.
En 2024 me cambiaron de paralelo.
Cuando me enteré pensé que todo iba a ser mucho más difícil.
Recién estaba empezando a perder un poquito la timidez y, de repente, iba a estar rodeada de personas nuevas. Estaba convencida de que volvería a encerrarme en mí misma y que me costaría muchísimo hablar con todos, porque apenas conocía a algunos.
Pero pasó exactamente lo contrario.
Al principio del año sí era bastante callada.
Observaba más de lo que hablaba.
Pero, sin darme cuenta, cada vez me iba acercando un poquito más a ellos.
Y, poco a poco, terminé rodeada de personas muy bonitas.
Personas divertidas, amables, confiables y que hicieron que me sintiera cómoda casi sin que me diera cuenta.
Acercarme nunca fue fácil.
Creo que siempre ha sido una de las cosas que más me cuesta.
Pero ellos hicieron que todo se sintiera muchísimo más sencillo.
Todavía recuerdo la primera vez que salí con ellos.
En ese momento todavía no eran mis amikos.
Éramos simplemente compañeros que iban a ir al cine.
Puede sonar como una tontería, pero fue la primera vez en mi vida que salía con personas de mi curso.
Estaba muy nerviosa.
Casi llego tarde.
No sabía dónde sentarme.
No tenía idea de cómo era salir con un grupo de amigos porque, hasta ese momento, casi todas mis salidas habían sido con mi papá.
Y, aun así...
Ese día terminó siendo uno de esos recuerdos que nunca se olvidan.
No porque la película fuera la mejor del mundo.
Sino porque, por primera vez, entendí lo bonito que era simplemente compartir tiempo con otras personas.
Todavía recuerdo detalles muy pequeños.
Comprar gomitas para compartir.
Quedarnos conversando un rato más.
Llegar a mi casa y contarle emocionadísima a mi papá absolutamente todo lo que había pasado.
Él siempre me preguntaba si me había divertido.
Y esa vez pude responderle, con una sonrisa enorme, que sí.
Que había sido un día muy bonito.
Después vinieron muchas más salidas.
Trabajos en mi casa.
Exposiciones.
Pijamadas.
Películas.
Parques.
Tardes enteras conversando.
Y un montón de recuerdos que jamás imaginé que tendría.
Lo curioso es que muchas veces ni siquiera hacíamos algo extraordinario.
A veces cada uno estaba en lo suyo.
Algunos conversaban.
Otros estaban viendo el celular.
Y yo, como siempre, un poquito más calladita.
Pero estaban ellos.
Mis amikos.
Y con eso me bastaba para ser feliz.
Mi casa también empezó a llenarse de ellos.
Siempre me hacía muchísima ilusión cuando venían, aunque fuera únicamente para hacer un trabajo del colegio.
Para mí nunca era solo un trabajo.
Era una oportunidad más para compartir tiempo con personas que quiero muchísimo.
Creo que mi papá ya hasta se cansó de escucharme hablar de "mis amiguitos".
Siempre encuentro alguna excusa para mencionarlos.
Si pasó algo divertido, lo cuento.
Si hicimos algún plan, también.
Si me preguntan cómo estuvo mi día...
Probablemente termine hablando de ellos otra vez.
Y la verdad...
No me da vergüenza admitirlo.
Los quiero muchísimo.
Porque, sin darse cuenta, cambiaron muchas cosas en mí.
Me enseñaron que podía sentirme incluida.
Que podía esperar una salida con emoción.
Que podía guardar recuerdos que quisiera volver a vivir una y otra vez.
Y, sobre todo, que podía decir "mis amigos" sin sentir miedo.
Durante mucho tiempo pensé que tener un grupo de amigos era algo que nunca me iba a pasar.
Como un sueño demasiado bonito para ser verdad.
Si alguien me hubiera dicho hace unos años que algún día iba a tener personas a las que llamaría "mis amigos", probablemente no le habría creído.
Y, sin embargo...
Aquí estoy.
Todavía, a veces, esa palabra se siente un poquito extraña.
No porque no los considere mis amigos.
Sino porque durante mucho tiempo sentí que esa palabra no estaba hecha para mí.
Ahora sí.
Y me hace muy feliz poder decir que tengo amigos a los que quiero con todo mi corazón.
Gracias por todas las risas.
✿Por cada salida.
✿Por cada tarde en mi casa.
✿Por cada conversación.
✿Por cada recuerdo.
Y gracias por hacer que una etapa de mi vida sea muchísimo más bonita de lo que alguna vez imaginé.
Los quiero muchísimo. 🤍
Gracias por leerme, corazón. Cuídate mucho y nos vemos en la próxima entrada 🤍
¿También les costó hacer amigos o siempre se les dio con facilidad?





Que hermosoo tener gente así!
ResponderBorrarA mi me cuesta hacer amigos nuevos, pero tengo a mis amigas de toda la vida jeje <33
Se nota que compartir todas esas experiencias con ellos significó mucho para ti.
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